
Te resta el corazón. Expulsas, escupís, arrancas todo lo que lo hace ser.
Y por qué seguír fingiendo cuando las espinas de lo que te fascina no hacen más que daño y lo que se lleva el viento no son más que rosas.
Arrinconarse. Llanto tan profundo, casi solemne. Cuando te dije que lo rompería fue de pura certeza y cuando te dije que no me importaba fue de pura inconsciencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
bue, habló